Hay 5 tipos de controles que se pueden aplicar, cada uno destinado a un propósito específico:

1. Eliminación
Este control se considera el método más eficaz. Implica retirar o eliminar físicamente el peligro del entorno donde plantea riesgos para las personas (por ejemplo, equipos, máquinas, herramientas, activos o materiales peligrosos).
2. Sustitución
Este control actúa como la segunda defensa. Reemplaza el peligro con algo que es menos o no peligroso. Por ejemplo, reemplazar un producto químico de limpieza por algo que no produzca vapores nocivos.
3. Controles de ingeniería
Cuando un peligro no se puede controlar mediante los dos primeros controles, la siguiente mejor opción es aplicar controles de ingeniería. Esto significa reorganizar el ambiente de trabajo para aislar a las personas del peligro. Por ejemplo, colocar barandillas o vallas alrededor de áreas con equipos de alto voltaje, uso de materiales amortiguadores de sonido y otros más.
4. Controles administrativos
Menos efectivo que los anteriores, pero aun así mantiene a las personas seguras al dirigirlas hacia procedimientos de trabajo más seguros. Uso de reglas y políticas, señales y etiquetas de advertencia y capacitación.
5. EPI
Como última línea de defensa, los EPI están diseñados para equipar a las personas con el equipo adecuado para combatir los peligros. El EPP común incluye cascos o cascos, gafas protectoras, guantes, botas, respiradores y ropa de alta visibilidad.
Para elegir el control más eficaz, los empleadores tendrán que confiar en los datos recopilados de una auditoría de seguridad y en la información proporcionada por los trabajadores.




